| Red Hat Enterprise Linux 4: Introducción a la administración de sistemas | ||
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Los administradores del sistema deben prestar atención al almacenamiento en el curso de su rutina diaria. Hay varios problemas que se deben tener en cuenta:
Monitorizar el espacio libre
Problemas con cuotas de disco
Problemas relacionados a archivos
Problemas relacionados a directorios
Problemas relacionados a respaldos
Problemas relacionados con el rendimiento
Añadir/Eliminar almacenamiento
Las secciones siguientes discuten cada uno de estos problemas con más detalles.
Asegurarse de que se dispone de suficiente espacio para el almacenamiento debería estar en el tope de la lista de tareas diarias de un administrador de sistemas. La razón por la que la verificación frecuente de espacio disponible es tan importante es porque el espacio libre es muy dinámico; en un minuto puede haber más que suficiente espacio y al minuto siguiente casi nada.
En general, hay tres razones para espacio insuficiente en disco:
Uso excesivo de parte del usuario
Uso excesivo de una aplicación
Crecimiento normal en uso
Estas razones se exploran en más detalles en las secciones siguientes.
Algunas personas son más ordenadas que otras. Unos estarían horrorizados de ver un poco de polvo sobre sus escritorios, mientras que para otros ni siquiera pensarían dos veces sobre la colección de cajas de pizza del año pasado que tienen apilada al lado del sofá. Es lo mismo con el almacenamiento:
Algunas personas son muy frugales con su almacenamiento y nunca dejan archivos innecesarios por allí.
Otras personas pareciera que nunca tienen tiempo de desechar archivos que ya no necesitan.
Muchas veces cuando un usuario es responsable de utilizar grandes cantidades de almacenamiento, es el segundo tipo de persona los que aparecen como responsables.
Esta es un área en la que un administrador de sistemas necesita reunir toda la diplomacia y habilidades interpersonales que pueda reunir. A menudo las discusiones sobre espacio en disco se pueden volver emocionales, pues la gente ve las restricciones impuestas en el espacio en disco como medidas para hacer más difícil su trabajo (o imposible), que las restricciones son ridículamente pequeñas o que sencillamente no tienen tiempo para limpiar sus archivos.
El mejor administrador de sistemas debe tomar en cuenta muchos factores en una situación de este tipo. ¿Son las restricciones equitativas y razonables para el tipo de trabajo realizado por la persona? ¿La persona está utilizando su espacio disponible de la forma correcta? ¿Puede ayudar a la persona de alguna forma a reducir su uso en disco (creando un CD-ROM de respaldo con todos los correos electrónicos con más de un año de antigüedad, por ejemplo)? Su trabajo durante esta conversación es intentar descubrir si este es el caso, a la vez que se asegura que alguien que realmente no tiene necesidad de tanto espacio haga su trabajo de limpieza.
En cualquier caso, lo que hay que hacer es mantener la conversación a un nivel profesional. Trate de resolver los problemas del usuario de una forma profesional ("Entiendo que esté muy ocupado, pero todos en su departamento tienen la misma responsabilidad de no desperdiciar espacio, y su utilización promedio es la mitad de la suya.") a la vez que lleva la conversación hacia el punto. Asegurese de ofrecer asistencia si la falta de conocimiento/experiencia parece ser un problema.
Enfocar esta situación de una manera consciente pero firme es a menudo mucho mejor que utilizar su autoridad como administrador de sistemas para lograr un resultado. Por ejemplo, verá que con frecuencia se necesita llegar a un acuerdo entre el usuario y usted. Este compromiso puede tomar tres formas:
Proporcionar espacio temporal
Hacer respaldos de ficheros de archivos
Abandonar
Quizás el usuario puede reducir su utilización si se le concede cierta cantidad de espacio temporal que pueda utilizar sin restricción. La gente a menudo aprovecha esta situación pues les permite trabajar sin preocuparse sobre el espacio hasta que lleguen a un punto lógico, y en ese momento hacer un poco de mantenimiento y determinar qué archivos en el almacenamiento temporal realmente necesitan y cuales no.
![]() | Atención |
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Si le presenta esta situación a un usuario, no caiga en la trampa de permitir que el espacio temporal se convierta en espacio permanente. Deje bien claro que el espacio que se le está ofreciendo es temporal y que no garantiza retención de datos; nunca se hacen respaldos de ningún tipo en espacio temporal. De hecho, muchos administradores a menudo no aprecian este hecho, eliminando automáticamente cualquier archivo en almacenamiento temporal, que sea mayor que cierta fecha (por ejemplo, una semana). |
Otras veces, el usuario puede tener muchos archivos que son obviamente viejos y que es poco probable que se necesite acceso contínuo a ellos. Asegúrese de que este es el caso. Algunas veces ciertos usuarios individuales son responsables de mantener datos en archivo; en tales circunstancias, usted debería asistirlos en la tarea de proporcionarles múltiples respaldos que se traten de la misma forma que los respaldos de archivos desde su centro de datos.
Sin embargo, hay veces en que los datos tienen un valor dudoso. En tales casos, quizás le parezca que es mejor ofrecerles un respaldo especial para ellos. Usted hace una copia de seguridad de los datos y le entrega la media de respaldo al usuario, explicándole que ellos son responsables por su resguardo y que si alguna vez necesitan acceder a esos datos que le solicite a usted (o al personal de operaciones de su organización — lo que sea apropiado de acuerdo a su organización) para restaurarlos.
Hay unas cosas a tener en mente para que esto no se le devuelva de una forma negativa. Primero y principal es no incluir archivos que posiblemente necesite restaurar; no seleccione archivos que sean muy nuevos. Luego, asegurese de que usted es capaz de realizar una restauración si alguien se lo solicita. Esto significa que la media de respaldo debería ser de algún tipo que será utilizada por cierto tiempo en su centro de datos.
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Su selección de la media también debería tomar en cuenta aquellas tecnologías que pueden permitir al usuario manejar la restauración ellos mismos. Por ejemplo, aún cuando respaldar varios gigabytes en una media de CD-R es mucho más trabajo que ejecutar un sólo comando y montarlo en un cartucho de cinta de 20GB, considere el hecho de que el usuario podrá luego acceder fácilmente a su CD-R cuando lo desee — sin molestarlo a usted. |
Algunas veces una aplicación es responsable por uso excesivo. Las razones para esto pueden variar, pero pueden incluir:
Mejoras en la funcionalidad de la aplicación que requieren mayor almacenamiento
Un incremento en el número de usuarios usando la aplicación
La aplicación falla en limpiar las cosas luego de su ejecución, dejando archivos temporales que ya no se necesitan en el disco
La aplicación tiene problemas y el fallo que está causando esto utiliza más espacio del que debería
Su tarea es determinar cuáles de estas razones de la lista aplican a su situación. Tener presente el estado de las aplicaciones utilizadas en su centro de datos debería ayudarle a eliminar varias de estas razones, así como también su conocimiento de los hábitos de procesamiento de sus usuarios. Lo que queda por hacer es un poco de trabajo de detective para ver donde ha ido a parar el almacenamiento. Esto debería reducir el campo substancialmente.
En este punto debe tomar los pasos apropiados, bien sea la adición de almacenamiento para soportar la aplicación, ponerse en contacto con los desarrolladores de la aplicación para discutir sus características de manejo de archivos o escribir scripts para limpiar las cosas de la aplicación.
La mayoría de las organizaciones experimentan algún nivel de crecimiento a largo plazo. Debido a esto, es normal esperar que la utilización del almacenamiento se incremente a un ritmo similar. En casi todos los casos, la supervisión contínua puede revelar la tasa promedio de utilización del almacenamiento en su organización; esta tasa puede ser usada posteriormente para determinar el tiempo en el cual se debería obtener almacenamiento adicional antes de que su espacio libre se termine.
Si se encuentra en la posición de que repentinamente se le acaba el espacio libre debido a un crecimiento normal, entonces usted no ha estado haciendo su trabajo como debería ser.
Sin embargo, algunas veces pueden surgir repentinamente grandes demandas de espacio adicional. Quizás su organización se haya combinado con otra, necesitando cambios rápidos en la infraestructura de IT (y por lo tanto, almacenamiento). Un nuevo proyecto de alta prioridad puede haber nacido literalmente de la noche a la mañana. Cambios a una aplicación existente pueden producir un gran incremento en las necesidades de almacenamiento.
No importa cuál sea la razón, habrá ocasiones en que lo tomen por sorpresa. Para planear estas situaciones, trate de configurar su arquitectura de almacenamiento para un máximo de flexibilidad. El tener espacio de almacenamiento adicional a mano (si es posible) puede aliviar el impacto de estos eventos espontáneos.
Muchas veces cuando la gente piensa sobre cuotas de disco es para usarlas de manera de forzar a los usuarios a que mantengan limpios sus directorios. Aunque hay sitios donde este puede ser el caso, también ayuda a ver el problema de espacio en disco desde otra perspectiva. ¿Qué hay de las aplicaciones que, por una razón o la otra, consumen demasiado espacio en disco? Se sabe de aplicaciones que fallan de una forma tal en que consumen todo el espacio disponible. En estos casos, las cuotas de disco le pueden ayudar a limitar el daño causado por tales aplicaciones erráticas, forzándolas a detenerse antes de consumir todo el espacio en el disco.
La parte más difícil de implementar y manejar cuotas de disco está relacionada con los límites mismos. ¿Cuál debería ser? Un enfoque simplístico sería dividir el espacio en disco por el número de usuarios y/o grupos que lo utilizan y utilizar el número resultante como la cuota por usuario. Por ejemplo, si el sistema tiene una unidad de disco de 100GB y 20 usuarios, cada usuario tendría una cuota de 5GB. De esta forma, cada usuario tendrá garantizado 5GB(aunque en este punto el disco estaría a un 100%).
Para aquellos sistemas operativos que lo soportan, las cuotas temporales se podrían configurar un poco más altas — digamos 7.5GB, dejando la la cuota permanente en 5GB. Esto tiene el beneficio de permitir a los usuarios consumir de forma permanente solamente el porcentage de disco que les corresponde, pero a la vez otorgando un poco de flexibilidad cuando el usuario alcanza (y excede) su límite. Cuando se utilicen cuotas de esta forma, usted en realidad está comprometiendo su disco más allá de su espacio disponible. La cuota temporal es 7.5GB. Si todos sus 20 usuarios exceden su cuota permanente al mismo tiempo e intenta acercarse a su cuota temporal, esos 100GB de disco deberían en realidad ser 150GB para poder permitir a todos alcanzar su cuota temporal al mismo tiempo.
No obstante, en práctica nadie excede su cuota permanente al mismo tiempo, haciendo que este sea un enfoque aceptable. Por supuesto, la selección de las cuotas permanentes y temporales dependen del administrador del sistema, pues cada sitio y comunidad de usuarios es diferente.
Los administradores de sistemas a menudo tienen que tratar con problemas relacionados a los archivos. Estos problemas incluyen:
Acceso a archivos
Compartir archivos
Los problemas relacionados con el acceso de archivos típicamente giran alrededor de un escenario - un usuario que no puede acceder a un archivo al cual el cree que debería tener acceso.
A menudo este es el caso de usuario#1 que desea dar una copia del archivo al usuario#2. En la mayoría de las organizaciones, la habilidad de un usuario de acceder a los archivos de otro es estríctamente eliminada, lo que lleva a este problema.
Se pueden tomar tres enfoques:
El usuario#1 hace los cambios necesarios para permitir que el usuario#2 acceda al archivo donde exista.
Se crea un área de intercambio de archivos para tales propósitos; el usuario#1 coloca una copia del archivo allí, desde donde puede ser copiado posteriormente por el usuario#2.
El usuario#1 utiliza el correo electrónico para darle una copia del archivo al usuario#2.
Hay un problema con este primer enfoque -dependiendo de cómo se otorgue el acceso, el usuario#2 puede tener acceso completo a todos los archivos del usuario#1. Peor, puede haberse hecho de una forma tal que todos los usuarios de su organización tienen acceso a los archivos del usuario#1. Peor aún, puede que no se revierta el cambio después que el usuario#2 ya no requiera el acceso, dejando a los archivos del usuario#1 permanentemente disponibles para los otros. Lamentablemente, cuando los usuarios están a cargo de este tipo de situación, la seguridad raramente es su mayor prioridad.
El segundo enfoque elimina el problema de hacer todos los archivos del usuario#1 accesibles a otros. Sin embargo, una vez que el archivo está en el área de intercambio, es legible (y dependiendo de los permisos, hasta quizás de puede modificar) por todos los otros usuarios. Este enfoque realza la posibilidad de que el área de intercambio de archivos se llene de archivos, pues a menudo los usuarios se olvidan de limpiar las cosas.
El tercer enfoque, aunque puede parecer una solución extraña, quizás sea la preferible de la mayoría de los casos. Con el advenimiento de protocolos de anexos de correo electrónico y programas de correo más inteligentes, el envio de todo tipo de archivos a través del correo electrónico es una operación a prueba de tontos, que no requiere implicar a un administrador de sistemas. Por supuesto, está la posibilidad de que un usuario trate de enviar por correo un archivo de bases de datos de 1GB a 150 personas en el departamento de finanzas, por lo tanto es prudente llevar a cabo un poco de educación para sus usuarios (y posiblemente colocar limitaciones en el tamaño de los archivos anexos). Sin embargo, ninguno de estos enfoques resuelve la situación en la que dos o más usuarios necesiten acceso saliente a un mismo archivo. En estos casos, se requieren otros métodos.
Cuando múltiples usuarios necesitan compartir una misma copia de un archivo, permitir el acceso mediante la modificación de los permisos de usuarios no es la mejor solución. Es preferible formalizar el estado compartido del archivo. Hay varias razones para esto:
Los archivos compartidos desde el directorio de un usuario son vulnerables a desaparecer inesperadamente cuando el usuario deja la organización o hace algo tan sencillo como reorganizar sus archivos.
Mantener el acceso compartido para más de uno o dos usuarios adicionales se vuelve difícil, lo que a largo plazo lleva al problema del trabajo innecesario requerido cada vez que los usuarios que se encuentran compartiendo cambian de responsabilidades.
Por lo tanto, la solución preferida es:
Haga que el usuario original renuncie a la propiedad directa del archivo
Crear un grupo que será el propietario del archivo
Colocar el archivo en un directorio compartido con el grupo como dueño
Hacer que todos los usuarios que necesiten acceder al archivo sean parte del grupo
Por supuesto este enfoque funcionará bien tanto con un archivo como con varios, y se puede utilizar para implementar el almacenamiento compartido para grandes proyectos.
Debido a que la necesidad de espacio adicional nunca termina, el administrador de sistemas con frecuencia se encontrará en la situación de añadir espacio en disco y otras veces tendrá que eliminar unidades más viejas o pequeñas. Esta sección proporciona una descripción general del proceso básico para añadir o remover almacenamiento.
![]() | Nota |
|---|---|
En muchos sistemas operativos, los dispositivos de almacenamiento masivo son nombrados de acuerdo a su conexión física al sistema. Por lo tanto, añadir o eliminar dispositivos de almacenamiento masivo puede resultar en cambios inesperados en los nombres de los dispositivos. Cuando agregue o extraiga almacenamiento, siempre asegurese de revisar (y actualizar, si es necesario) todas las referencias a nombres de dispositivos utilizados por su sistema operativo. |
El proceso de añadir espacio de almacenamiento a un sistema computacional es relativamente directo. He aquí los pasos básicos:
Instalar el hardware
Particionar
Formatear la partición(es)
Actualizar la configuración del sistema
Modificar la planificación de los respaldos
Las secciones siguientes detallan cada paso.
Antes de que se pueda hacer nada, el nuevo disco debe estar colocado y accesible. Aunque hay muchas configuraciones de hardware posibles, las secciones siguientes mencionan las dos situaciones más comunes - añadir una unidad de disco ATA o SCSI. Aún con otras configuraciones, los pasos básicos que aquí se describen también se aplican.
![]() | Sugerencia |
|---|---|
No importa qué tipo de hardware utilice, siempre debe considerar la carga que un nuevo disco añade al subsistema de E/S de su computador. En general, debería tratar de distribuir la carga de E/S de su disco sobre todos los canales/buses disponibles. Desde un punto de vista de rendimiento, esto es mucho mejor que poner todas las unidades de disco en un canal y dejando otro vacío y ocioso. |
Las unidades de disco ATA se utilizan principalmente en escritorios y sistemas servidores más pequeños. Casi todos los sistemas en estas clases tienen controladores ATA incorporados con múltiples canales ATA — normalmente dos o cuatro.
Cada canal puede soportar dos dispositivos — uno maestro y otro esclavo. Los dos dispositivos están conectados al canal con un solo cable. Por lo tanto, el primer paso es ver cuales canales tienen espacio disponible para una unidad adicional. Es posible una de las tres situaciones siguientes:
Hay un canal solamente con un disco conectado a él
Hay un canal sin unidad de disco conectada a el
No hay espacio disponible
La primera situación es usualmente la más fácil, pues es muy probable que el cable que ya está en su lugar tenga un conector sin utilizar en el cual se puede conectar el nuevo disco duro. Sin embargo, si el cable solamente tiene dos conectores (uno para el canal y otro para el disco duro ya instalado), entonces es necesario reemplazar el cable existente con un modelo de cable de tres conectores.
Antes de instalar la nueva unidad de discos, asegurese de que los dos discos duros que están compartiendo el canal están correctamente configurados (uno como maestro y otro como esclavo).
La segunda situación es un poco más complicada, pues se debe obtener un cable para conectar un disco duro al canal. El nuevo disco puede ser configurado como maestro o esclavo (aunque tradicionalmente el primer disco en un canal es configurado normalmente como maestro).
En la tercera situación, no hay espacio disponible para un disco adicional. Entonces tiene que tomar una decisión. Usted:
Compra una tarjeta controladora ATA y la instala
Reemplaza uno de los discos instalados con uno nuevo más grande
Añadir una tarjeta controladora implica verificar la compatibilidad del hardware, la capacidad física y la compatibilidad del software. Básicamente, la tarjeta debe ser compatible con las ranuras del bus de su computador, debe existir una ranura abierta para ella y debe ser soportada por su sistema operativo. Reemplazar una unidad de disco instalada presenta un problema único: qué hacer con los datos en el disco? Existen algunos enfoques posibles:
Escribir los datos a un dispositivo de respaldo y restaurarlos después de instalar el nuevo disco duro
Utilizar su red para copiar los datos a otro sistema con espacio suficiente, restaurando los datos después de instalar el nuevo disco duro
Utilizar el espacio ocupado físicamente por un tercer disco duro mediante:
La eliminación temporal del tercer disco duro
Instalando temporalmente el nuevo disco en su lugar
Copiando los datos al nuevo disco
Eliminando el viejo disco duro
Reemplazándolo con el nuevo disco
Reinstalando el tercer dico duro que ha sido temporalmente eliminado
Instalar temporalmente la unidad de disco original y el nuevo disco en otro computador, copiar los datos al nuevo disco y luego instalar el nuevo disco en el computador original
Como puede ver, algunas veces se debe invertir un poco de esfuerzo para pasar los datos (y el nuevo hardware) a donde tienen que ir.
Las unidades SCSI normalmente se utilizan en estaciones de trabajo superiores y sistemas servidores. A diferencia de los sistemas basados en ATA, los sistemas SCSI pueden o no tener controladores SCSI incorporados; algunos lo tienen, mientras que otros utilizan una tarjeta controladora SCSI separada.
Las capacidades de los controladores SCSI (bien sean incorporadas o no) también varían enormemente. Puede venir con un bus SCSI angosto o amplio. La velocidad del bus puede ser normal, rápida, ultra, ultra2 o ultra160.
Si estos términos no le parecen familiares (se discutieron brevemente en la Sección 5.3.2.2), debe determinar las capacidades de la configuración de su hardware y seleccionar un nuevo disco que sea apropiado. La mejor fuente para esta información sería la documentación de su sistema y/o su adaptador SCSI.
Debe determinar cuántos buses SCSI están disponibles en su sistema y cuáles de estos tienen espacio disponible para una nueva unidad de disco. El número de dispositivos soportados por un bus SCSI varía de acuerdo al ancho del bus:
Bus SCSI delgado (8-bit) — 7 dispositivos (más controlador)
Bus SCSI ancho (16-bit) — 15 dispositivos (más controlador)
El primer paso es ver cuáles buses tienen espacio disponible para una unidad de disco adicional. Es posible una de las tres situaciones siguientes:
Hay un bus con menos del máximo número de unidades de disco conectadas a el
Hay un bus sin unidades de disco conectadas
No hay espacio disponible en ningún bus
La primera situación usualmente es la más fácil, pues es probable que el cable tenga un conector sin utilizar en el cual se podría conectar el nuevo disco. Sin embargo, si el cable no tiene un conector sin utilizar, es necesario reemplazar el cable existente con uno que tenga al menos un conector más.
La segunda situación es un poco más complicada, si no fuese por el cable que se debe obtener para que se pueda conectar una unidad de disco al bus.
Si no hay espacio para una unidad de disco adicional, debe tomar una decisión. Usted:
Compra e instala una tarjeta controladora SCSI
Reemplaza una de las unidades de disco instaladas por una nueva, más grande
Añadir una tarjeta controladora implica verificar la compatibilidad del hardware, la capacidad física y la compatibilidad del software. Básicamente, la tarjeta debe ser compatible con las ranuras del bus del computador, debe haber una ranura para ella y el sistema operativo la debe soportar.
Reemplazar una unidad de disco instalada representa un problema único: ¿qué hacer con los datos en el disco? Existen algunas soluciones para esto:
Escribir los datos a un dispositivo de respaldo y restaurarlos después de instalar la nueva unidad de disco
Utilizar su red para copiar los datos a otro sistema con espacio libre suficiente y restaurarlos después de instalar la nueva unidad de disco
Utilizar el espacio ocupado físicamente por un tercer disco duro mediante:
La eliminación temporal del tercer disco duro
Instalando temporalmente el nuevo disco en su lugar
Copiando los datos al nuevo disco
Eliminando el viejo disco duro
Reemplazándolo con el nuevo disco
Reinstalando el tercer dico duro que ha sido temporalmente eliminado
Instalar temporalmente la unidad de disco original y el nuevo disco en otro computador, copiar los datos al nuevo disco y luego instalar el nuevo disco en el computador original
Una vez que tenga un conector disponible en el que conectar la nueva unidad de disco, debe asegurarse de que el ID de su SCSI está configurado correctamente. Para hacer esto, debe saber qué están usando todos los otros dispositivos en el bus (incluyendo el controlador) para sus IDs SCSI. La forma más fácil de hacer esto es acceder al BIOS del controlador SCSI. Esto normalmente se hace presionando una secuencia de teclas específicas durante la secuencia de inicio del sistema. Puede entonces ver la configuración de la controladora SCSI, junto con todos los dispositivos conectados a sus buses.
Luego, debe considerar la terminación de los buses. Cuando se añade una nueva unidad de disco, la regla es bien directa — si el nuevo disco es el último (o el único) dispositivo en el bus, debe tener la terminación activada. De lo contrario, se debe desactivar la terminación.
En este punto, puede pasar al siguiente paso en el proceso — particionar su nueva unidad de disco.
Una vez instalado el disco, es hora de crear una o más particiones para colocar el espacio disponible a su sistema operativo. Aunque las herramientas varían dependiendo del sistema operativo, los pasos básicos son los mismos:
Seleccione la nueva unidad de disco
Revise la tabla de particiones de la unidad de discos actual, para asegurarse de que la unidad de disco a particionarse es, en verdad, la correcta
Borre cualquier partición no deseada que pueda estar presente en su nueva unidad de disco
Cree la(s) nueva(s) partición(es), asegurandose de especificar el tamaño deseado y el tipo de partición
Guarde sus cambios y salga del programa de particionamiento
![]() | Atención |
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Cuando particione un nuevo disco, es vital que esté seguro de que la unidad que piensa particionar es la correcta. De lo contrario, puede inconscientemente particionar una unidad que ya está en uso, lo que resultaría en la pérdida de los datos. También verifique que ha decidido el mejor tamaño para su partición. Siempre tome este punto seriamente, pues cambiarlo más adelante es mucho más difícil que tomarse un poco de tiempo ahora en pensar las cosas. |
En este punto, la nueva unidad de disco tiene una o más particiones creadas. Sin embargo, antes de que el espacio contenido dentro de esas particiones se pueda utilizar, se deben formatear las particiones. Al formatearlas, estará seleccionando un sistema de archivos específico a utilizar dentro de cada partición. Como tal, este es un momento crucial en la vida de una unidad de disco; las selecciones que haga ahora no se pueden cambiar después sin pasar por una buena cantidad de trabajo.
El proceso actual de formatear la partición se hace ejecutando un programa de utilidades; los pasos relacionados en esto varían de acuerdo al sistema operativo. Una vez que se termine el formateo, la unidad de disco estaráconfigurada correctamente para su uso.
Antes de continuar, es mejor volver a verificar su trabajo accediendo a la partición y asegurándose de que todo está en orden.
Si su sistema operativo requiere cualquier cambio en la configuración para utilizar el nuevo almacenamiento que agregó, ahora es el momento de efectuar esos cambios necesarios.
En este punto puede estar relativamente seguro de que el sistema operativo está configurado correctamente para colocar el nuevo almacenamiento accesible cada vez que el sistema arranca (aunque si se puede dar el lujo de reiniciar, valdría la pena hacerlo — simplemente para estar seguros).
Las próximas secciones exploran uno de los pasos más comunmente olvidados en el proceso de añadir nuevo almacenamiento.
Asumiendo que el nuevo almacenamiento se está usando para guardar datos que vale la pena conservar, este es el momento de hacer los cambios necesarios a sus procedimientos de respaldo y asegurarse de que el nuevo almacenamiento, de hecho, está siendo respaldado. La naturaleza exacta de lo que debe hacer depende de la forma en que se realizan los respaldos en su sistema. Sin embargo, he aquí algunos puntos a tener en mente mientras se hacen los cambios necesarios.
Considere cuál debería ser la frecuencia de respaldos óptima
Determine el estilo de respaldo más apropiado (respaldos completos, completos con incrementos, diferenciales, etc.)
Considere el impacto del almacenamiento adicional en su media de respaldo, particularmente a medida que se va llenando
Juzgue si el respaldo adicional podría causar que los respaldos demoren demasiado y comiencen a utilizar tiempo fuera de la ventana de tiempo asignada para el respaldo
Asegúrese de que estos cambios sean comunicados a las personas que necesitan saber (otros administradores de sistema, personal operativo, etc.)
Una vez que se haga todo esto, su nuevo almacenamiento está listo para ser utilizado.
Eliminar espacio en disco desde un sistema es directo, con la mayoría de los pasos siendo similares a la secuencia de instalación (excepto, por supuesto a la inversa):
Coloque calquier dato a guardar fuera del disco
Modifique la planificación del respaldo para que no se continúe respaldando esa unidad de disco
Actualice la configuración del sistema
Borre los contenidos de la unidad de disco
Extraiga la unidad de disco
Como puede ver, comparado con el proceso de instalación, hay unos pocos pasos adicionales a tomar. Estos pasos se discuten en las secciones siguientes.
Si existen datos en la unidad de disco que se deben guardar, lo primero que hay que hacer es determinar dónde deben ir estos datos. Esta decisión depende principalmente en lo que se hará con los datos. Por ejemplo, si los datos ya no se utilizan actívamente, entoces se deberían archivar, probablemente de la misma forma que sus respaldos de sistemas. Esto significa que ahora es el momento para considerar los períodos de retención apropiados para este respaldo final.
![]() | Sugerencia |
|---|---|
Tenga en cuenta que, además de cualquier pauta de retención de datos que su organización pueda tener, probablemente también existan ciertos requerimientos legales para mantener los datos por cierto período de tiempo. Por lo tanto, asegúrese de consultar con el departamento que haya sido responsable por los datos mientras estos se encontraban en uso; ellos deberían saber cuál es el período de retención adecuado. |
Por otro lado, si todavía los datos están siendo utilizados, entonces se deberían dejar en el sistema más apropiado para su uso. Por supuesto, si este es el caso, quizás sería más fácil mover los datos reinstalando la unidad de disco en el nuevo sistema. Si hace esto, debería efectuar un respaldo completo de los datos antes — una persona puede dejar caer un disco duro lleno de datos valiosos (y en consecuencia, perdiendo todo) haciendo algo tan simple como caminando a través del centro de datos.
No importa si la unidad de disco tiene datos valiosos o no, siempre es una buena idea borrar los contenidos del disco antes de reasignar o abandonar el control del mismo. Mientras que la razón obvia para hacer esto es asegurarse de no dejar información confidencial en el disco, también es una buena idea verificar la salud del disco haciendo una prueba de lectura-escritura para bloques dañados en el disco completo.
![]() | Importante |
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Muchas compañías (y agencias del gobierno) tienen métodos específicos de borrar datos desde sus unidades de disco y otras medias de almacenamiento. Siempre debería asegurarse de que entiende y sigue estos requerimientos; en muchos casos hay consecuencias legales si no las sigue. El ejemplo de arriba no se debería de considerar el método perfecto para limpiar una unidad de disco. Además, las organizaciones que trabajan con datos clasificados quizás tengan procedimientos legales particulares con respecto a la disposición final de la unidad (tal como la destrucción física de la unidad). En estos casos, el departamento de seguridad de su organización debería de indicarle las pautas en esta materia. |